¿Que pasó en ProyectoG?

¿Que pasó en ProyectoG?

¿Que pasa cuando se supone que estás viviendo tu sueño y no eres feliz?

¿Y que pasa cuando has cambiado tu vida de arriba abajo y hay algo que no funciona?

Pasa tristeza, pasa soledad y pasa culpa, mucha culpa.

Al menos es lo que pasó a mi y me ha costado meses recomponer todo de nuevo. Pero lo he hecho. Sí si es un cuento con final feliz.

Creo que no es frecuente escuchar historias como la mía, aunque abundan… la gente suele contar historias de éxito: emprendedoras que a base de mucho esfuerzo y trabajo, eso siempre, llegan a ser marcas famosas y reconocidas.

Pero historias como la mía también existen y quiero compartirla contigo.

Superar una historia fallida, reinventarse y seguir adelante también puede ser un éxito.

Para empezar contaré un poco como fue todo: Hace 4 años se juntaron varias circunstancias en mi vida y pude crear mi propia marca de moda. Era un proyecto meditado y planificado, con su plan de empresa y estudio de viabilidad. Me había estado formando durante años y por fin lo iba a poner en práctica. Iba a invertir todos mis ahorros, iba a dejar mi trabajo fijo, iba a crear mi empresa e iba a hacer una ropa maravillosa.

Todo esto me daba mucho respeto pero era muy ilusionante.

Durante mucho tiempo trabajé, trabajé y trabajé. Invertí todo lo que tenía y lo que no tenía. Surgieron 1000 problemas que fui solucionando como pude. La ilusión podía con todo.  Al cabo de un tiempo empecé a sentir que algo no iba bien. No estaba disfrutando el proyecto, la ilusión iba desapareciendo poco a poco.

Primero pensé que era por el cansancio y el agobio del trabajo. Tenía tantas tareas diferentes y no llegaba a todo…cada día tenía más y más trabajo y no podía contratar a nadie… Tenía tantísimos gastos… Además cada vez podía hacer menos cosas como las que yo quería hacer. Para mi era muy importante tener una marca de moda ética y sostenible y no quería renunciar a esto. Cada vez se me hacía más cuesta arriba.

Poco a poco  apareció la soledad. Me había aislado, trabajaba muchas horas sola y cada día me apetecía menos compartir lo que me pasaba o hablar del proyecto con nadie.

Y finalmente apareció la culpa. Tenía un proyecto superbonito y deseado, había dejado mi trabajo fijo estable, tenía mi propia marca de moda y no era feliz. Siempre he sido una persona positiva y feliz y me fui volviendo seria y quejica… era todo muy angustioso.

Fueron pasando los meses y todo seguía igual.

¿Qué hacía ahora?¿Que había pasado con aquel proyecto tan bonito? ¿Tenía que seguir con aquella situación o paraba?¿Cómo iba a parar?¿Cómo iba a explicar a todos los que creían en mi y me apoyaban que no quería seguir? ¿Y que haría luego? ¿Y si seguía un poco más y intentaba volver a enamorarme del proyecto? Estuve con estas dudas meses y meses, dándole vueltas a todo… pero cada vez era peor…

Fueron meses muy agobiantes. Hasta que llegó el día que decidí que ya no podía más. Que se había acabado. Recuerdo muy bien ese día porque acto seguido sentí un gran alivio. Fue muy revelador. Me había quitado un peso tan grande de encima… Quizás deberíamos escucharnos un poco más.

Es muy bonito emprender, crear tu negocio, montar tu marca, que todo dependa de tu, decidir…pero también es muy duro, hay que soportar una gran carga y hay que ser capaz de hacerlo.

Creo que hay proyectos tan personales que forman parte de ti de por vida. Cuando acaban hay que pasar un tiempo de duelo para asimilar que ha pasado y aprendes tantas cosas sobre ti que no sabías. Realmente nos conocemos poco o creemos que somos diferentes a como realmente somos, A veces te vas conociendo a medida que te pasan cosas y vas afrontando situaciones nuevas.

Pues allí estaba yo: ya no tenía marca, tenía deudas, no tenía trabajo, estaba triste y sentía que todo esto era culpa mía. Pero me sentía aliviada.

Ha pasado un año desde que tomé la decisión de acabar con la marca. Me siento feliz de explicar la historia y compartirla en público. Me ha costado un año hacerlo pero sentía que tenía que hacerlo. A mi me han ayudado las historias de otras personas y quizás esto puede ayudar a alguien. Fueron meses duros pero siempre vi la luz al final, sabía que sólo necesitaba tiempo para asimilar todo lo que pasaba y para ilusionarme con algo de nuevo.

He escrito otro post que publicaré en unos días donde te contaré como hice para volverme a ilusionar con un proyecto nuevo que verá la luz dentro de nada.

Ahora que ha pasado tanto tiempo y he pasado mi “duelo” soy capaz hablar del tema sin problemas. He podido analizar que pasó para poder aprender de la experiencia. Y creo que he crecido mucho y he conectado con partes de mi que desconocía. No he querido profundizar más para no alargarme mucho, pero si tienes cualquier pregunta o quieres saber más, puedes enviarme un mail o dejarme un comentario y seguimos hablando 😉

Hasta pronto

 

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